resurrección
Pasan los minutos de horas a segundos, vertiginosos, en la cuenta atrás del mes del borrón y cuenta vieja. Caen los días acelerados entre la calma no ebria, entre la claridad y la determinación acertada. Se amontonan las idas y venidas ya encerradas en el callejón sin salida y paso a paso, decididos, la ecuación se despeja en el igual a dos que había que demostrar.
Hay un halo de tristeza que comunica, sólido, dos mentes apartadas a empellones por una circunstancia abstrusa e icoherente. Pero la resurrección va sucediendo el estado vegetativo que fue capaz de asolar toda la vida que intentaba brotar y que ahora, por instantes, florece.
