llave
Viene la claridad que ejecuta al ansia, se equilibra un cuerpo hostigado en las circunstancias que torturaron a la decisión hasta hacerla hablar y así empieza la nueva cuenta atrás hasta ya el infinito sugerido. Uno dividido entre tres, mar, piedra e itinerancia en una rutina capaz de acunar ya toda una vida.
En la distancia se resuelve el dilema que acababa con las noches, con los días, para resurgir mano con mano, en los senderos ya caminados cien mil veces y que suspenden del aire el túnel hacia la salida para otra entrada. Y vuela, vuela de esta manera el pensamiento, sereno y cautivado, seguro de dónde se halla la llave que libere el candado de la ceguera.
Y solo, acariciado por el silencio, las cosas suceden, se suceden y toman cuerpo.
