hilvanar
Sé que el caudal pudo con la gana y la corriente es ahora dueña del destino. Y sé que allí abajo, llegando al valle, en el remanso junto al embarcadero está posada tu sonrisa, perenne y quieta, reposada, dueña. Sé que las lavandas esperan tu aliento y sabrán resistir el desaliento junto al ciprés erguido y expectante. Y sé que nada hay en las los rincones que no siga anegado del recuerdo.
Sé que los senderos mantienen las pisadas y las protegen como propias debajo de la nieve que las cubrirá y el aire seco que volverá a dibujarlas. Y sé que en la piedra que brilla en la noche seguirán los ecos de la ilusión para siempre.
Porque no sé deshacer el pasado pero sí sé hilvanar el tiempo hacia el futuro.
