otoño
Se va triste la tristeza y queda el bosque ahogado de hojas y hojas escritas. Se lleva la lluvia las huellas de tanta tinta color sangre y todo se descompone en la lejanía de quizá un sueño. Sinsentido, azote al vértigo del estómago roto. Y molinos de viento en la locura de una historia necesaria como un masaje visceral. Caen, desaparecen. Y un algo se va. Y no hay sonidos, ya no hay más que un veredicto que señala, inflexible, el nicho en donde deben depositarse las sensaciones.
Y el otoño tapará rastro y vida. Será él. Y tú dejarás de ser entonces.
