espejismo
Amanece despejado el titubeo en un día sin sol pero con clarividencia. En la bola giran con anarquía los posos encerrados en ella y la figura posada se va envolviendo en ellos. Mientras que las huellas posadas en el cristal quedan presentes, pero alejadas e inmóviles.
Rueda con inercia del hábito viciado y fluye inquieta de nuevo la sinrazón de la vida. Pero no hay así vértice alguno que indique, en cada instante, el sendero que ha de seguir.
La distancia acumula y el vergel se insinúa entre aromas que trae el viento seco. Nada existe tras la duna alejada en espejismo pero sí la certeza de jornadas bajo un abrasador pensamiento que hidrate la mirada.
