cenizas
Es bestial el golpe que noquea el horizonte y desgarrador el sinsentido que asiste cada sueño ya carente de equilibrio. Ansiedad galopada en la zozobra con el aliento descabalgado, sin ánimo más allá del turbio morir de las sensaciones abandonadas. Martirio tras el ideal consumido y cenizas frías de las que el viento del tiempo ni siquiera quiere esparcir para así tatuar el color sepia en un corazón desmayado.
Es sádico el pensamiento indiferente de salidas y lúgubre el caminar de la condena zombie del ánima exhumada del descanso de la felicidad. Cruje anunciador el puente sobre el abismo y queda desmoronada, azotada, la esperanza que un día fue amiga cogida del hombro y hoy sólo enseña la espalda.
