aquelarre
Tres silencios inquietaban con sus monólogos la dirección a la salida, ahora cegada. Hervía el aire adherido al incierto destino que reclamaba un sitio. Volaban susurrantes las imágenes de una lejanía próxima ya magullada, malherida, mientras un repiqueteo intenso amordazaba víscera a víscera, cadencioso y sobrecogedor, las trazas de un presente desangelado e inhóspito.
Fluye la hemorragia caudalosa mientras concluye el festín de los sentidos en un aquelarrre punzante. Grita su exhumación la nada al tiempo que la comitiva de los tres silencios dan muerte y sepultura a la que un día fue gana.
