delicatessen
De las entrañas de la razón se escapan los saneamientos cargados de deshechos, capitalizados por amalgamas hediondas del vivir. Una cuesta arriba que se hace suave y placentera, deliciosa, sublime, ante confirmaciones de años luz que comulgaron idiomas coincidentes ficticios. Un mundo en una inmundicia miserable y estancada, ciega de cieno y vida, hasta el remanso en el que luce pletórica la armadura que jamás fue utilizada.
Divino destino que afloja, susurros que desaparecen sin eco en el campo virgen de nuevo, sembrado del sudor del esfuerzo y la sorpresa intacta. Viven acurrucados los sentimientos en la cuna mientras suenan las nanas que diluyen la falsa ferocidad de tormentas que quedan en tristes relámpagos sin rayos ni centellas.
Es el goce, es la pureza del alma inquieta y desplegada, es el delicatessen de los sinsabores que jamás alcanzaron un paladar diseñado para encriptar la tristeza de lo ajeno.
