clima
Corre, corre. En minutos has de terminar lo que acabas de empezar y nada surge que tenga interés como para hacerlo. Pero ésta vez sí cuenta el tiempo y has de empezar y rematar en nada, un suspiro, comprimiendo sensaciones inexistentes. Da igual, unas veces sí, ésta no.
Unos instantes de reflexión, un abismo delante, entorno hostil y sosiego sudoroso que acompaña el discernir, sin atisbo de lucided, de un nada de nada.
Es igual, las pisadas se marcan iguales unas a otras; quien las sigue no sabe si quien está tras ellas sueña o finge, si las cincela o las deja posadas unas tras otras. No hay un después, ni un antes, tan solo un instante y en él todo un mundo de incertidumbre, sosiego y clima propício para dejarte llevar a un más acá.
