paladeo
Hasta el punto exacto que culminaba la cima volvieron para atrás desandando el reto y así esperar la tormenta que lo haga desafío. Hasta donde la memoria alcanza con su mirada el horizonte se despeja y protegidos del deseo lo esperan para asaltarlo definitivamente y culminarlo. Deshecho el temor y el llanto tenaz. Roto en mil pedazos el cordel, trenzado luego.
Poesía en las nubes caprichosas, aliento suave en la brisa envolvente. Nervios aguerridos, acerados apretando y el infinito guardado en el vacío que sólo se observa, a un lado, y se le deja paso.
Vida y dolor fraguados, deliciosa miel de paladeo lento, venenosa de estímulos pertinaces.
