regalo
Vamos, vamos, vamos! Ahí tienes las redes, el cebo, el sedal, mi brazo sujetando el estímulo. No gires de nuevo y abre la puerta, sin pudor, sin miedos. Deja caer tu cuerpo en los brazos del ardid sin muerte, escapa de las huellas que recrean el camino avanzado y haz punto pero seguido.
Abraza las sensaciones que te recorren y dámelas a ciegas para que las cuide en el regazo del viaje incierto al deseo, deshaz la espiral y mira de frente y allana con tu efervescencia la mía. Hazlo, muere al resto en mi cuna y deja que te despierte con el beso del viaje itinerante hasta tu boca, hasta tus entrañas.
Desnuda definitivamente, por fin, mi regalo. Descubrirás el tuyo.
