menesterosas
Vagabundean el amor que despreciaron presas de la indigencia emocional rayando en su desgracia la estrechez de mente. Viven parsimoniosas en jaulas y miran tras los barrotes los halcones que quisieran, pero sólo saben cacarear aburridas vivencias que creen las salvarán de su rutina desoladora. Jadean deseo con la música de un graznido y velan tristes su nada.
Son las sombras que viven agazapadas entre las luces que de verdad brillan, buscando un mimetismo que la naturaleza no les dió y son sumisas con las otras sombras que como ellas carecen de chispa alguna. Avarician picoteando al aire y así, rellenas de aire rancio, henchidas de estrechez aprietan sus vulvas y entonan el retorno que el destino siempre les dió de mamar. Menesterosas y sucias de alma.
