hombre
Descalzo, sobre el manto suave de los recuerdos aliviadores, introductores a una concentración pesada, sosegante. Mesura en el pensamiento, equidad con las pulsaciones que, pum, pum, pum, caracolean la sangre. Inspiración de flashes táctiles, bellos, profundos, cálidos. Un desayuno amable y cortés del recuento. Beso y aliento del amanecer preñado, promesas. Acoplamiento de los sentidos, torbellino visceral y gana. Y el mundo se aplana, y la vista alcanza horizonte. Y soy, seguro, hombre.
