regreso
Hoy seré el cáliz con mi sangre, el eco que se aplasta. Hoy adivinaré el instante porque la luz que lo marcaba revoloteó y se fue. Dejaré sembrado el amor que de verdad profeso como epitafio ceniza y Ave Fénix del destino verdadero que me susurró el silencio. Abro las alas en un vuelo cenital que siembre esa leyenda incrustada en la losa etérea que sólo imaginé sobre los más y los menos de mi andadura en los brazos del amor correspondido. Deja y calla, mira. Imagina porque es historia a crédito, del que cada mitad luce hipotecada en nuestros pechos. Y ahora dime. Dime si te atreves.
