muerto
Hay destrucción en las palabras que me arrancas, en las más bellas y sentidas. Hay desolación y un coma desasistido por cada sensación que arrancas de mi pecho. Salen dulces y gestados; y se clavan amargos en el pecho que camina hacia mí con el abrazo dibujado hasta partir el corazón demandado. Es turbio cada amanecer que capitula las almas porque la tristeza vomita cada mirada, una a una reflejada, que algún día me pusiste delante y yo no tatué suficiente. Pido perdón por el tiempo gastado y huyo de las sombras que han regalado los escalofríos más intensos a mi vida porque sigo muerto si no sueño tu sonrisa.
